El sectarismo

          El sectarismo que viene de la palabra secta, es un fruto de la intolerancia; los que lo practican no aceptan a los que piensan diferente y descalifican, de todas las formas posibles, a aquellas personas u organizaciones que no son compatibles con sus definiciones políticas, religiosas, nacionalistas, etc.…
      Los sectarios rechazan a los que piensan distinto, aunque sean intelectuales o personajes notorios, si están alejados de las ideas de ellos, se les anatematiza y persigue, generalmente se trata de grupos cerrados, discriminatorios y beligerantes que tratan de extender sus ideas a toda costa.
      El sectarismo a nivel político se manifiesta con los extremos, tanto la extrema izquierda como la extrema derecha son sectarias, crece además con determinados sistemas políticos como los nacionalismos, en este caso se rechaza a los que no están por esa idea de patria.
       También ha formado parte del nazismo  y el comunismo, en todos ellos se ha perseguido a los que no participaban de sus ideas.
      Una de las características de muchas de estas personas es su desconocimiento de la historia, probablemente abunde ellos mucha mediocridad, pues aceptan sus “verdades” sin sentido crítico y no admiten la discusión sobre ellas.  Una persona inteligente al final debe darse cuenta que por ese camino no se va a ningún lado. Actualmente vivimos de nuevo en nuestro país actuaciones sectarias.
    El ser humano necesita  la trascendencia y ¿qué es esta? Es una filosofía que pone de manifiesto que el hombre es un ser espiritual, y no puede reducirse a la materia, necesita aferrarse a la idea de una vida después de la muerte, piensan muchos que después de haber acabado la vida terrenal hay otra vida, aunque es cierto, por el contrario, que el materialismo señala que todo acaba con la materia, pero eso nadie lo sabe hasta la fecha.
    Aún así, tanto en las personas religiosas como en los agnósticos, florecen virtudes semejantes aunque tengan nombres distintos, por ejemplo para los cristianos la caridad es una virtud, en los agnósticos se disfraza con el nombre de solidaridad. Por ello los regímenes sectarios al final fracasan pues no pueden evitar el sentido trascendente del hombre que supera su idea del mundo y de la vida.
    La historia nos ha mostrado ejemplos de lo que ocurre cuando estos regímenes llevan su sectarismo al extremo, la extinta Unión Soviética y sus satélites persiguieron sañudamente a la religión, cuando al final han caído o han pasado los años, se demuestra que no lo consiguieron, es más, de uno de estos países: Polonia, salió uno de los papas mas transcendentes del siglo XX: Juan Pablo II.
       Este Papa ha pasado a la Historia porque contribuyo de manera decisiva a la caída del comunismo, modelo que conocía a fondo pues vivió más de tres décadas bajo este régimen. Su crítica más importante, desde el punto de vista antropológico, fue que propiciaba la alienación de la persona humana.
   Igual ocurrió con el nazismo que también era alienante, la atroz persecución del pueblo judío acabo con la diáspora y la final se unieron y formaron el actual estado de Israel
     El sectarismo genera profundos odios que a veces lamentablemente han acabado en violencia, produciendo miles de muertos. Se buscan culpables a los que echar la culpa de todos los males, se inventan todo tipo de enemigos para mantenerse en el poder.
    El sectarismo es incompatible con la democracia, no tiene cabida. Olvidan determinados políticos que deben gobernar para todos, muchos millones de españoles no queremos que vengan “a salvarnos”, deben respetar a las mayorías y las minorías, sus costumbres, creencias, tradiciones, etc.
   Precisamente son las costumbres y las tradiciones del pueblo las que mantienen el fuego encendido en contra de esta doctrina.
   El sectarismo político no es ni más ni menos que un atentado a la libertad personal,  esta forma parte de las democracias avanzadas en las que no creen por desgracia estos personajes
    No es previsible que el sectarismo desparezca, forma parte de la condición humana, el filósofo alemán Rüdiger Safranski señala en su libro “El enigma del Mal” que “el hombre es tan destructivo porque no está en paz consigo mismo”; por ello el sectarismo es hijo del resentimiento y el resentido no está en paz consigo mismo.