Decía el Papa Francisco a este propósito: “La corrupción es la gangrena del pueblo” «Si no quieres corrupción en tu corazón, en tu vida, en tu patria, empieza por ti mismo. Si no empiezas tú, tampoco lo hará el vecino». Las palabras del pontífice no hacen sino señalar que esta lacra empieza en nosotros mismos.
Los países mediterráneos son más proclives a la corrupción, lo han afirmado desde hace muchos años diferentes medios internacionales, no sé si esta aseveración es cierta, me parece que en parte sí lo es, por ello si los políticos son corruptos es porque hay una parte de la población que lo es.
Nuestra sociedad ha llegado, debido a una gran ausencia de valores, a lo que decía Demócrito, filosofo griego: “que todo está perdido cuando los malos sirven de ejemplo y los buenos de burla”, esto se cumple por desgracia, pues lo lamentable es que caigan en la corrupción determinados “ídolos” sociales: deportistas, futbolistas, famosos, etc… cuya imagen influye en nuestra sociedad.
Si un ciudadano de “a pie” llega a un cargo público donde se maneja o se mueve dinero en abundancia, la tentación está servida, que se corrompa o no dependerá de sus valores.
La inventiva de la gente para conseguir dinero llega a veces a extremos insospechados; he escuchado muy recientemente en un programa de radio algo que me ha parecido macabro, se informaba que probablemente podrían existir bastantes dedos congelados.
Resulta que personas que habían fallecido, le cortaban el dedo y lo congelaban y después este era utilizado para “firmar” con la huella la pensión o ayuda, pues a esta persona no se la daba de baja; después alegando que no podía acudir al banco o a las oficinas a cobrar por estar impedido, se aportaba el documento con el “recibí” impreso con la huella del dedo congelado.
También en el año 2012, descubrieron que había más de dos mil fallecidos que no se habían dado de baja en la Seguridad Social y se utilizaba su tarjeta sanitaria para sacar los medicamentos gratis, en aquellas fechas los jubilados no pagaban nada al retirar las medicinas, la tarjeta del abuelo era utilizada para eso.
Las formulas de corrupción ha sido muy abundantes incluso algunas aceptadas socialmente como por ejemplo colocar a familiares del político en un puesto aunque haya otros mejores preparados; cobrar subvenciones o ayudas falsificando datos, dar información privilegiada a conocidos o empresas a cambio de una comisión, … y así podría decir más formas, algunas muy sofisticadas de las que hemos tenido noticias en los últimos años.
Durante mucho tiempo hemos estado tranquilos, sin sobresaltos, la economía iba bien o medianamente bien, pero llegó la crisis y entonces han empezado a aflorar los casos de corrupción de los políticos, han afectado a militantes de todos los partidos, salvo alguna excepción.
Actualmente todos los mensajes de nuestros políticos abundan en la necesidad de regeneración, eso sí, haciendo gala de una gran hipocresía y demagogia; como dice la frase de Jesús: “vemos la paja en el ojo ajeno y no vemos la viga en el nuestro”; tendrían que dejar de utilizar este manido tema de la corrupción, los ciudadanos estamos hasta la “coronilla” de escuchar una y otra vez lo mismo
Pero se da un hecho a mi parecer injusto; un administrador de una sociedad puede dar con sus huesos en la cárcel si hace una administración fraudulenta o una pésima gestión que ocasiona la quiebra a la empresa, los políticos que administran los bienes públicos pueden llevar al país a la ruina y no les pasa nada, existe un trato diferencial a favor de ellos.
Hay en países europeos como Finlandia, una Ley sobre “Responsabilidad de los ministros”, con base a la misma ha sido juzgado el primer ministro anterior Sr. Harde del partido conservador. Es lo adecuado, quizá si hubiera existido una ley semejante en España más de un político hubiera podido ser encausado.
Una de las consecuencias de la corrupción es la pobreza, ya que las prácticas de corrupción, cuando se llevan al extremo, permiten a unos pocos acopiar grandes fortunas en detrimento del resto, el Papa Francisco ha hablado también de la pobreza provocada por «las minorías que concentran el poder y la riqueza» especialmente en los países africanos, calificando esta situación de «nueva forma de colonialismo»
También hay una serie de sociedades donde la práctica de la corrupción es habitual y está admitida por sus ciudadanos; por ejemplo la existencia de las “mordidas”; se sabe de países donde esto sucede de forma cotidiana, ¿Qué ocurre? Algo muy sencillo, los inversores huyen de estos pues no hay seguridad jurídica, algo básico para crear riqueza y puestos de trabajo, consecuencia: pobreza.
Afortunadamente toda la sociedad española no es así, la corrupción siempre ha existido y no solo en España, la causa además del gran relativismo moral donde todo vale y nada es malo, es la falta de controles. Hay que educar en valores, algo básico para regenerar una sociedad y además legislar y poner los medios para que los corruptos, a todos por igual, les caiga el peso de la ley.