El senador Joseph MacCarthy organizó en el periodo entre el año 1950 a 1956, lo que después se llamó “caza de brujas”, le guiaba el deseo de identificar y denunciar comunistas, para ello desencadenó un largo rosario de delaciones, acusaciones infundadas, interrogatorios, denuncias,… contra personas que se consideraban que lo eran.
Estos episodios fueron calificados de “caza de brujas” por los que se oponían a ellos, de hecho el dramaturgo Arthur Miller escribió basándose en los mismos su famosa obra “Las brujas de Salem”.
Lo que caracteriza a este tipo de sucesos es que con el pretexto de luchar contra la subversión o traición a la patria o situaciones semejantes, se acusa a las personas que discrepan sin respetar su presunción de inocencia.
Nuestra historia reciente nos muestra que esto sigue ocurriendo aun en bastantes países del mundo, especialmente en las dictaduras de todo tipo, basta leer las noticias de la prensa.
La crisis aparecida en estos últimos años ha propiciado la búsqueda de “corruptos”, basta que citen a una persona en algún sumario o que alguien denuncie para que caigan sobre él todos los demonios del infierno, cuando hay un porcentaje de ellos, que al finalizar el lento proceso de la justicia, resultan inocentes, pero el daño ya está hecho.
Desde hace tiempo se investiga minuciosamente a los adversarios políticos para ver si le encuentran algún “cadáver en el armario”, si lo descubren se le acosa utilizando todos los medios.
Se añade a esto el efecto “ventilador”, presuntos corruptos cuando se ven perdidos empiezan a verter todo tipo de acusaciones, unas ciertas y otras quizá discutibles fruto de su resentimiento al sentirse abandonados por los que consideraban sus compañeros, estas situaciones han creado un pésimo ambiente, manchando de alguna manera a todos, hoy los políticos tienen una pésima imagen ante la ciudadanía.
Actualmente la “caza de brujas” se hace de diferentes formas; con alguna frecuencia en las redes sociales, aparece la figura del “troll” que es un personaje anónimo que lanza mensajes, calumnias, descalificaciones,… contra aquellos personajes a los que se quiere eliminar, la persona que sufre este acoso se encuentra indefensa pues es complicado identificar a este..
Pero hay otro más sutil y es la filtración de datos de sumarios declarados secretos para perjudicar a los adversarios políticos, a la persona, a la que presuntamente se la acusa, queda en un estado de indefensión notorio ya que al ser secreto ignora el contenido del mismo, pero que yo tenga noticias, no se averigua quien ha revelado el contenido del sumario que llega “casualmente” a los medios contrarios a la persona que figura en este.
Otra forma de hacerlo es la amenaza de lo “políticamente correcto”, a pesar de que vivimos en una democracia hay limitaciones a la libertad de expresión, se utiliza para desacreditar a los que piensan distinto, a lo que se añade el sectarismo de los nuevos de la “casta”, como critiques o manifiestes algo sobre determinados temas te cae la intemerata encima, pues hay que silenciar las voces discrepantes.
“El fin justifica los medios” está hoy muy presente en un sector de la sociedad y especialmente en parte de la clase política, unas semanas atrás veíamos en la prensa una disputa en un ayuntamiento, amenazaban a la concejal discrepante con todo tipo de males, incluso se llegó a decir que si era necesario se inventarían historias para hundirla, esta lo puso en conocimiento de la policía.
Hemos llegado a unos extremos preocupantes, no se respeta la presunción de inocencia y lo que es más desolador, se invierte la carga de la prueba, es decir yo puedo afirmar que determinada persona es un ladrón sin aportar ninguna prueba y es la persona a quien se la acusa, la que debe demostrar que no lo es, lo cual es muy grave, de ello se deriva la condena mediática, después aunque el tribunal nos declare inocente el mal está hecho.
Vivimos actualmente en un ambiente enrarecido, aparecen una y otra vez nuevas noticias sobre políticos, unas están días y días en los medios otras pasan más desapercibidas, todo ello lo que está generando es un hastío en la población.
El periodo electoral que empieza en pocos días, probablemente nos traiga mas “exclusivas” de los partidos que concurren o de sus dirigentes, lamentablemente la caza de brujas está presente en nuestra sociedad adaptada a los nuevos medios de difusión y comunicación.