El Copo. El centro político no existe

Desde mi experiencia política en Unión de Centro Democrático –UCD– me atrevo a afirmar que el centro político no existe.
Aquel invento del “rosco” o “donut” fue un lugar de encuentro para socialdemócratas de Fernández Ordóñez, democristianos de Iñigo Cavero, liberales de Joaquín Garrigues y tardo-franquistas de Adolfo Suárez, que duró el tiempo necesario para acabar con los fantasmas del pasado y contribuir a la concepción de nuestra vigente Constitución.
A gran parte del pueblo le gusta definirse como de “centro”, palabra a la que añaden las palabras liberal y socialdemócrata; de esa manera aparecen términos como centro-derecha y centro-izquierda.
Sé es de derechas o de izquierdas, sin complejos de ninguna clase; y también se puede ser ultras de las anteriores concepciones.
Los ultras, sean de derechas o izquierdas, no tienen complejo alguno en definirse como tales. En nuestro país, los ultras de derechas añoran una vuelta al pasado franquista, o sea, a la España una, grande y libre. Los ultras de izquierdas son más internacionalistas, o sea, más comunistas.
La derecha actual tiene su particular complejo, pues gusta de colocar delante de su ideario político la palabra “centro”; al igual sucede con la izquierda socialista que antepone también el ansiado “centro” para incidir en un mayor colectivo de la ciudadanía, cierto es que de vez en cuando se olvidan de ello y, en sus actos internos, cantan la Internacional y alzan el puño izquierdo rememorando a Marx, poco leído, o Lenin.
Asistimos en estos días a la posible desaparición de un determinado partido político, me refiero a C´s, que hoy ha sentado en la alcaldía de Murcia a un concejal socialista con los votos de “Podemos” y PSOE; alguien que presuma de liberal jamás puede aliarse con un comunismo radical.
Olviden de una vez por todas la palabra “centro”, y sean de derechas o izquierdas, pero séanlo de verdad y sin complejos.