La violencia

      Hace pocos días un aficionado del equipo de futbol del Palo ha acuchillado a un jugador amateur del equipo de futbol de Alhaurín, no le ha matado de milagro, parece inexplicable este hecho, pero en el fondo lo que hay es odio transformado en violencia y cuando existe odio todo está justificado      
    La palabra violencia viene del latín violentia, que significa una acción de brusquedad y agresión que se puede ejercitar contra uno mismo o contra un tercero.
    La violencia es ante todo un acto deliberado que se manifiesta con agresividad física o verbal  contra otras personas; es un contravalor que impide las relaciones de  convivencia entre los ciudadanos, cuando la única respuesta consiste en actos de violencia.
     El sociólogo noruego Johan Galtung describe muy bien lo que es esta actitud mediante lo que llama “triángulo de violencia”, describe tres tipos de violencia: violencia directa, violencia estructural y violencia cultural.
     La primera es fácil de entender pues es la acción directa contra otra persona bien físicamente o verbalmente, es propia de sujetos de talante agresivo, que son incapaces de resolver los conflictos de forma pacífica y ante la falta de argumentos reaccionan violentamente, el caso que nos ocupa es típico de este tipo de violencia, pero también hemos visto a veces en los medios de comunicación, como en un debate o incluso en algún parlamento, cuando se quedan sin argumentos recurren al insulto o incluso a la agresión física.
   La más grave es la violencia estructural, esta es consecuencia de la existencia de un campo de cultivo como pueden ser las estructuras de una sociedad que crea condiciones que producen frustración o limitaciones a sus ciudadanos, la respuesta a esta situación es la violencia directa contra el que se opone o el que pensamos impide nuestro desarrollo o nuestra vida. Es propia de regímenes dictatoriales, de nacionalismos exacerbados, etc… que la dirigen, utilizando los medios de comunicación, contra sus enemigos
    La violencia cultural hace referencia a aquellos aspectos de la cultura que justifican la violencia, puede ser a través de la literatura, del arte, etc.,…  estos patrones culturales los asimilan los ciudadanos mediante lo que se ha llamado “condicionamiento vicario”, que son aquellas influencias que recibimos del medio cultural donde vivimos de forma pasiva, sin control y censura y nos condicionan forma instintiva a realizar actos violentos a partir de determinados estímulos.
    Los regímenes totalitarios practican la violencia creando enemigos imaginarios para que los ciudadanos descarguen su agresividad contra ellos.
    También el llamado “cuarto poder” (prensa, televisión, radio, ..), a veces, crean estados de opinión que favorecen después los actos violentos, la historia nos enseña como los medios han creado un estado de opinión que han llevado a la guerra a países.
    La violencia tiene siempre una característica y es conseguir por la fuerza lo que se pretende.
    Los estímulos que incitan a la violencia cultural han cambiado a lo largo de los siglos y de las sociedades, esto es consecuencia de los patrones culturales o sociales que imperan en una determinada sociedad y también es cierto que el ser humano como consecuencia del instinto de supervivencia responde en situaciones límite con actos violentos de todo tipo.
    La violencia se aprende, por eso es muy importante que los niños cuando son pequeños no vivan en el medio familiar situaciones de violencia, pues después a medida que se hacen mayores adoptan estos patrones de conducta.
   La violencia no lleva a ningún lado; decía Isaac Asimov que “la violencia es el último recurso del incompetente”, Martín  Luther King, que además murió víctima de la violencia estructural que ha existido y aún perdura en parte de la sociedad americana contra los negros señalaba que la “violencia crea más problemas sociales que los que resuelve”.
   Las doctrina católica rechaza la violencia, el mensaje de Jesús es ante todo un mensaje de paz, Jesús decía “a quien te abofetee la mejilla derecha, ofrécele también la otra” (Mt 5, 39), no quiere decir que tenemos que estar impasibles cuando nos agreden, lo que pretende con este mensaje es que el agredido no debía buscar venganza, e impedir que se iniciara un círculo vicioso de devolver mal por mal (Rom, 12,17).
  Hoy en nuestras sociedades se sigue con la violencia y además es promocionada por políticos irresponsables con tal de conseguir sus fines.
   Rechacemos a aquellos que predican la violencia como arma política, lo que producen es un círculo vicioso, pues la violencia tiene respuesta en más violencia procedente de la parte agredida.