De esto y de aquello. Incongruencias

Si a los españoles, en su mayoría, nos dieran tan solo un Euro por cada incongruencia que nos inventamos y en las que vivimos, podríamos estar seguros de que eliminaríamos muchas necesidades y tendríamos, como aquel que dice, las alforjas llenas de los billetes más gordos que existan, de esos  que ahora la mayoría desconocemos.
Podríamos empezar por «Pavana para una Infanta» pieza musical de gran belleza y que la mayoría de la gente ignoramos. Ravel añadía a su título la palabra «difunta», pero aunque este no sea el caso, la verdad  es que a la Infanta, esta de ahora, más de uno quisiera ver en esa «situación. Todavía no le ha llegado su hora y en sus huesos le queda mucho por soportar…Y aqui se presenta la incongruencia: hubo un tiempo  en el que se dijo hasta la saciedad que había que aplicarle la Ley como a una ciudadana más y a eso los Jueces, el Juez, se aplicó con toda la honradez que emana de su cargo…se la inculpó y para aquellos que pedían que fuera juzgada como una persona más, se convirtió en una pieza mediática y fácilmente atacable…y así está, siendo portada de todos los periódicos, ya sean de papel o de los otros y primer plano de todos los programas de televisión…Si es «normal» tratémosla como tal y si no es así dejemos de hacernos los «héroes» y guardemos los cañones y sus cargas de «mierda»…Y si hay que juzgarla e incluso condenarla que se haga, pero y esto debiera ser condición indispensable, que se juzgue y también se condene a quienes «dieron con la mano preparada para recibir»…O es que alguien va a creer que unos y otras dieron dineros públicos a un ex deportista por lo alto que era y el mechón de pelo blanco que adornaba su cabeza…¿que esperaban pedir o qué recibieron a cambio?…pero no quiero irme de tema, menos hablar de puritanismo y ser, por el contrario, más consecuente con sus ideas. La Infanta se merece se juzgada…¡pues a ello! pero dejemos las cámaras descansar y no las recarguemos durante el juicio.
Ahora bien, por supuesto que en este País hay mayores incongruencias que estas y para muestra que bate todas las «marcas» tenemos al nunca bien ponderado «Marianico», también conocido por Rajoy, aparte de otros apelativos que también le cuadran, tildando a los demas de «poco dialogantes» cuando el, en su vida, no ha dialogado nada más que con el mismo y siempre ante el espejo. Ha gobernado al País del mismo modo que, por lo visto gobierna a su Partido…Yo soy vuestro dios y ¡ay! de aquel que se mueva…es un hombre tan soberbio qie todavía se cree que todos los votos que acumula el Partido Popular son votos de Mariano Rajoy y aunque es posible que tenga algunos, su familia y unos cuantos agregados, parece ignorar que esos millares de millares y algunos más votarían, en todo momento, a quien estuviera ahí, llámese Juan o Antonio, con tal que siguiera representando lo que él, y otros antes que él, representaron, a la caverna más retrograda de España, siempre agarrada a sus «velas» y son «cirios» aún mejor. No señor Rajoy, no es usted, es el mismo Fernando Séptimo redivivo quien arrastra los millones de votos que usted toma como suyos y que, gracias sean dadas, cada vez son menos, como cada vez son más quienes  van  adquiriendo «Cultura»
¡Ah! Y que conste que yo no pretendo criticar, digo nada más.