Editorial. Celebremos el Día de la Libertad de Prensa … sin periodistas

Ya no existe el antiguo dilema periodístico de si cuento la historia desde un punto neutro o me implico en la misma mostrando mi opinión.
Antes la noticia se buscaba, se fotografiaba y se escribían. Ahora los periodistas no están en las redacciones, los pocos que aún se encuentran en ellas esperan las noticias de agencia, ayuntamientos, políticos o instituciones, con fotografías realizadas con mayor o menor apertura de objetivo y la nota de prensa más o menos maquillada en la que cuentan su verdad, para desmoldar y firmar por un sueldo escaso. El periodista se encuentra al otro lado de la trinchera.
La información es un derecho, no un negocio, pero hay que comer de ella si es en lo que se trabaja. Los anunciantes, desdeñando a los medios de comunicación, utilizan a sus community manager que actúan como gestores de la marca en la nueva realidad de la mercadotecnia en la que se mueve como pez en el agua, las Redes Sociales, convertidas en un nuevo foco de información sin el control parental de la veracidad, en la que no se pasa del titular/link de un medio más o menos reputado, escrita por ese mismo periodista mal pagado, hambriento de noticias y de un trabajo digno.
El tiempo no está separando a los medios por la calidad o aún no ha pasado el suficiente, ese mismo que también aclarará el horizonte de las redes sociales. Mientras celebramos el Día de la Prensa, el día de la información libre, del exceso de información, con los periodistas fuera de las redacciones.
Difícil es ser libre si no se paga por la información, sino se puede pagar a quien la trabaja.