VEINTIUNO: 1º DÍA
Dedicado a las elecciones catalanas, o sea, a vivir más o menos tranquilo según el resultado que se dé en las urnas y que, por supuesto, habrá que respetar siempre dentro de un orden: el de la legalidad. Me encantan estos días de diagramas, sondeos a pie de urna, análisis de resultados con sus correspondientes tertulianos aproximando las ascuas hacia los suyos. Siempre comprometido con la democracia -hasta cuando no existía en España- me paso una tardenoche “pipa”.
VEINTIDÓS: 2º DÍA
La esperanza de algunos -no es la mía- en la confianza que puede coincidir el número que juega con el sorteo del “gordo” de Navidad. Mi deseo es que, a excepción del señor Montoro, que se lleva el 20% de la calderilla en juego, coincidan las cifras en el número de los más débiles; aún así juego cinco décimos: dos de ellos de instituciones preocupadas por el evangelio y el resto, o sea: los otros tres de establecimientos donde se expende alcohol en sus distintas maneras de destilación.
VEINTITRÉS: 3º DÍA
Día para los aficionados al fútbol, día del clásico Real Madrid-Barça. Reconozco, aunque soy sevillista de pura cepa, que tengo un cierto ramalazo catalino y que mi deseo es ver que las filigranas de Liones Messi son más lindas que el trote de todopoderoso Cristiano Ronaldo, hombre que se autodefine como “el mejor jugador de la historia del fútbol”, señal inequívoca que nunca vio jugar a Don Alfredo o al habilidoso “Mágico” González.
VEINTICUATRO: 4º DÍA
Celebramos la noche más bella de la era cristiana porque dicen que nació “elniñodiós”, que bautizara Juan Ramón Jiménez. Es día de fe, pero esencialmente por la fe de nuestros ancestros celebramos la tristeza convertida en alegría, jugamos con la nostalgia para hacer posible lo imposible: la presencia de los que se fueron. Tal vez, como el resto de los años vividos, me ponga manos a la obra y cante el villancico que me enseñó mi santa madre, ahí va: “Por los caminos del cielo/ se pasea una doncella/ se llamaba Encarnación/ porque Dios se encarnó en ella”.
VEINTICINCO: 5º DÍA
Toca descansar, almorzar los restos de la noche anterior… y soñar.