El Copo. Los niños, pobrecillos

Peor, imposible. Qué pedazos de alcornoques nos gobiernan.
Tras una intensa deliberación los ministros, ministras, vicepresidentes, vicepresidentas y bajo la batuta del presidente han aprobado poner fin al tercer grado de confinamiento de la chavalería.
Para ello han decretado que podrán salir a la calle los comprendidos entre cero y catorce años, eso sí y que quede claro: nada de paseítos. Tan sólo se les permitirán acompañar a sus papás y mamás -juntos o separados los progenitores- a los supermercados, farmacias y bancos
La cosa tendría guasa si no se tratase de algo tan esperado y serio; me gustaría sabe qué criterios son los que han conducido al “Alto Mando” a aprobar semejante felonía y disparate.
La pregunta que me hago es sencilla: ¿habrán pisado nuestros gobernantes un supermercado durante esta caótica situación? Que si dos metros de distancia, que si ojos aviesos y extrañas miradas, que si estornudan o se escabullen entre el personal, etc.
Pero hombres y mujeres de Dios y del demonio: ¿cómo llegaron a tal acuerdo? Y si a uno de los más pequeños les da por hacer pipí, estornudar, hacer pelotillas de mocos y lanzarlas al vacío, etc.
Y además con mascarillas, ¿y donde carajo están las mascarillas?, ¿acaso son gratis?, ¿existen?, ¿tenemos o pagamos a los chinos?
Puedo comprender a la madre o padre que esté sola o solo en casa, pero creo con toda seguridad que siempre existirá un vecino balconero que le haga el favor del encarguito de marras.
Ya está bien, panda de inútiles.