Escribo estas líneas en un salto de sillón hacia la sala de máquinas para -tras escuchar el volcán explosivo de “Ferreras el de la Sexta” por ver el primer gobierno de coalición- mirar al pasado, ya que un servidor vivió momentos históricos bastante más importantes que el mencionado.
Ellos y ellas se sientan hoy en la Moncloa gracias a aquellos hombres y mujeres que, unos con más protagonismo y otros con menos, creímos que era posible concebir un acta de reconciliación, la denostada hoy Constitución del 78, en la que se sintieran cómodos izquierdas y derechas.
El primer gobierno democrático presidido por Adolfo Suárez fue una auténtica coalición integrada por socialdemócratas de Fernández Ordoñez, liberales de Joaquín Garrigues, democristianos de Iñigo Cavero y tardofranquistas del régimen que moría.
Aquel conjunto de ideas diferentes agrupadas en una mesa, más los grupos parlamentarios socialista, comunista, populares y nacionalistas, concibieron un terreno de juego limitado por nuestra Constitución para que pudiéramos llegar al hoy presente en el palacete de la Moncloa.
Por favor, traten con respeto nuestro legado.