La educación en España es un concepto recurrente que los políticos, de vez en cuando, traen a sus discusiones, bien sea en periodos electorales, bien cuando se publican los resultados de pruebas internacionales, bien cuando quieren llamar la atención de los ciudadanos, bien…..
El pacto educativo iniciado por el Ministro Sr. Méndez de Vigo le ha ocurrido lo que al propuesto por su antecesor, D. Ángel Gabilondo: se ha deshecho sin empezar.
Se hacen cábalas, también, con el MIR educativo que C’s ha bautizado como DIR (Docente Interno Residente), nueva forma de reclutamiento que pretende elegir, para futuros profesores, a lo más granado de la Universidad y formarlo adecuadamente. Con esta acción creen resolver el problema educativo español.
El MIR educativo lo propuso el Sr. Pérez Rubalcaba hace más de siete años e inspiró dos columnas mías. Lo manejó, también el Sr. Marina en el libro blanco que redactó por encargo del ministro Sr. Wert en respuesta a la carta que le dirigió en su día y que glosé en estas páginas con el título: “La profesión docente”.
En la glosa decía: “En 1984 ¡Más de 31 años ya! Presenté una ponencia sobre la reforma educativa que en aquellas calendas iniciaba su cocción. Catorce años después le añadí una addenda que decía: “Es por ello que, desempolvada la vieja ponencia, sus planteamientos cobran actualidad” y 23 años después, en una segunda addenda, profetizaba: “Aventuro: Diez años después seguiremos hablando de los problemas del sistema educativo”. Ya se ha cumplido la profecía”.
Al proponer el DIR como solución al problema educativo en España se reconoce, implícitamente, que es el profesorado el responsable de su deterioro y estancamiento. Por ello, con un nuevo esquema de selección y formación del profesorado se resuelve el problema ¡A que no! Se olvidan los promotores de la idea que en la educación intervienen otros muchos factores que interactúan acentuando o neutralizándose entre sí.
Todo problema tiene solución. Lo difícil es encontrarla. Para ello se precisa voluntad para resolverlo. Esa voluntad ha de ponerla en acción, fundamentalmente, los políticos. Es así, por lo que se ve, que los políticos no quieren, ergo, el problema seguirá sin solución. Así lo pienso y así lo digo. MR.