Actualmente se está celebrando en León el juicio contra la asesina de la Presidenta de la Diputación de esta ciudad.
Según los informes de los peritos forenses esta señora no sufre ningún trastorno mental y es totalmente consciente de sus actos, y dicen más: “es una persona dominante, dogmática, con tendencia a la manipulación y escasa capacidad para empatizar fuera de su círculo familiar más íntimo».
Ya confesó en su momento que odiaba a la asesinada porque la culpaba de los problemas de su hija, ejecutó el crimen con la más absoluta frialdad y se ha reafirmado durante el juicio que no se arrepiente de haberla matado.
Estos hechos lo que ponen de manifiesto es el sentimiento de odio que ha poseído a esta persona, ¿pero que es el odio? Según el DRAE, viene de la palabra latina “odium” y es un sentimiento de profunda antipatía, disgusto, aversión, enemistad o repulsión hacia una persona, cosa, o fenómeno, así como el deseo de evitar, limitar o destruir a su objetivo.
Este sentimiento está presente en muchas personas por diversas circunstancias, es hijo del resentimiento, cuando se lleva a su extremo acaba como en este caso, asesinando a la persona a quien se odia.
Actualmente se habla de la existencia de una actividad cerebral en una zona del cerebro, los experimentos realizados han puesto de manifiesto que la persona poseída de sentimientos de odio tiene una mayor actividad en el medial circunvolución frontal derecho.
El odio no es un sentimiento irracional, salvo en casos limitados, la persona que lo sufre lo alimenta, una y otra vez, cada vez que aparece el objeto que lo origina.
Determinadas ideologías políticas crean e instigan con frecuencia, sentimientos de odio en la población para dirigirla en un sentido determinado, las estrategias han sido múltiples, como volver a un pasado doloroso y sangriento para despertar resentimientos, descalificar al adversario, generar sentimientos de rechazo hacia determinadas clases sociales o grupos,…
Para generar este sentimiento en una población se ponen los medios para crear un estado de opinión favorable a los objetivos perseguidos, el odio es el pegamento que une a los votantes en la consecución de un fin; una vez generado en una comunidad se consideran justificadas todas las acciones derivadas del mismo: violencia verbal, descalificaciones, agresiones, incluso el asesinato.
Este sentimiento, además de retrogrado, es el más negativo que puede padecer el ser humano, hay personas que son incapaces de desembarazarse del mismo y lo mantienen años y años, quizá a veces toda su vida; el protagonista de la película American History X, estrenada en el año 1998, lo retrata con una frase antológica: “El odio es un lastre, la vida es demasiado corta para estar siempre cabreado”
Bernard Shaw, escritor inglés, decía algo muy certero: El odio es la venganza de un cobarde intimidado
El odio es el opuesto al amor, y se dice que pasar de un sentimiento a otro es muy fácil ya que la frontera entre ambos es muy tenue, conocemos como muchas parejas que en su momento se han amado después, cuando rompen, el amor se convierte en odio.
Cultivar este sentimiento no sirve absolutamente para nada, lo que genera es muchos daños en la relaciones entre los miembros de la sociedad cuando el odio está presente y produce desasosiego y desajustes emocionales en la persona que lo siente.
Para los católicos el odio es un sentimiento rechazable y contrario al evangelio, en el que se encuentran abundantes citas en contra del mismo, Jesús, en una de las frases más relevantes sobre el mismo afirma: “Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen; para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos,….”
Por desgracia este sentimiento siempre acompaña a muchos hombres y ha sido la causa de muchas calamidades y desgracias, llevado a su extremo obceca la mente, ya lo decía Tennessee Williams, el dramaturgo estadounidense: “el odio es un sentimiento que solo puede existir en ausencia de toda inteligencia”.