Pedro Sánchez anda buscando la forma de conseguir gobernar España “a la portuguesa”, ya saben: en soledad con su minoría socialista y acuerdos puntuales con el Partido Comunista, Los Verdes y Bloque de Izquierdas.
Para ello, el “Señor No” ha iniciado una ronda con asociaciones de feministas y lo que queda de los sindicatos que comandaban los míticos Marcelino Camacho y Nicolás Redondo.
Olvida Sánchez que España políticamente, para bien o para mal, no es Portugal.
Allí existe una clara nación sin apéndices incorporados mientras aquí tenemos diecisiete comunidades, independentistas, Puigdemont, Esquerra, separatistas y filoetarras.
O sea: somos la repera.