Fomentar la excelencia

    Desde ya bastantes años las grandes empresas se preocupan que sus trabajadores sean lo más eficaces posibles, para ello les dan cursos, jornadas, etc..,  cuya finalidad es propiciar que sus empleados saquen lo mejor de sí mismos,  se persigue que desarrollen al máximo sus capacidades intelectuales y personales.
   ¿Pero que es la excelencia?  Es la virtud o talento que permite al que la busca desarrollar sus capacidades  intelectuales y personales a un nivel muy por encima de la media.  
   La excelencia no tiene límites, necesita libertad e ir acompañada de una gran capacidad intelectual, la persona que desea alcanzar la excelencia necesita poseer una gran fuerza de voluntad.
   La facilidad de comunicación es otra de sus características, además de una actitud positiva para cambiar las cosas y poner las situaciones complicadas a su favor. Estas cualidades las buscan las grandes empresas, de hecho cuando hacen las entrevistas para seleccionar personal, tratan de detectarlas
  Si la aplicamos a la educación y propiciamos su desarrollo en los alumnos, estamos favoreciendo la formación de líderes, científicos, etc.. de los que estamos necesitados en todo momento, pues es el activo inmaterial del país.
   Durante muchos años no se ha fomentado en nuestro sistema educativo, el alumno con sobredotación podía adelantar de curso, pero desde el año ochenta y dos hasta el noventa y cuatro no se permitió el adelanto, fue necesario que la Comunidad Europea legislara sobre superdotados para volver a permitir esta alternativa.
    Las causas para no autorizar el adelanto partieron de una concepción igualitaria de la educación, se pensaba que los alumnos de la misma edad tenían las mismas necesidades educativas, en función de ello se establecieron unos mínimos a los que tenían todos que llegar, este planteamiento lo único que ha producido es mediocridad.
   Hay en los alumnos de una misma edad grandes diferencias personales, intelectuales, sociológicas que determinan su rendimiento en la escuela, si a los que tienen mejores capacidades solo se le exige este mínimo no se molestaran en profundizar y ampliar los conocimientos.
   La verdadera igualdad es que todos los alumnos tengan las mismas herramientas de partida, después cada uno llegará hasta donde pueda o quiera, pero bajar los niveles para que no se noten las diferencias es un error muy importante, sus resultados los tenemos una y otra vez en los informes Pisa
    ¿Cómo se fomenta la excelencia? Tenemos que asumir que es el alumno el que toma la iniciativa, es este el que se implica en el aprendizaje, por ello la motivación es una pieza básica para favorecerla.
   Hay que enseñar a pensar al alumno, en primer lugar es necesario hacerle ver que no debe conformarse con la explicación que pueda recibir en la clase, tiene que profundizar sobre el tema que se ha explicado, para ello hay que estimular a todos y especialmente a los  “excelentes” para que utilicen las estructuras del pensamiento.  
   Deben buscar diversas fuentes para ampliar la información, realizar comparaciones, contrastar lo que se les ha enseñado…, es muy importante hacerles reflexionar antes de tomar una decisión,..
   El procesamiento de la información tiene que ser abierto, deben aprender a ir al fondo de la cuestión planteada, eliminando lo accesorio, que sepan “separar el grano de la paja”, buscando el “aprendizaje significativo”.
   La utilización de nuevas tecnologías es muy necesaria, hoy simplemente con los dedos manejamos numerosos instrumentos: tabletas, teléfonos, juegos.., que son unos medios que les permiten acceder a nueva fuentes de conocimiento.
    Deben estar abiertos a aceptar puntos de vista diferentes, también a escuchar, a comunicar de forma asertiva, a trabajar en equipo y a asumir responsabilidades.
    Podríamos seguir hablando de estas cuestiones lo que llevaría a una larga disertación que supera el espacio de esta columna.
    El futuro de la educación discurre por estos caminos, de hecho en España ya hay centros privados y fundaciones que trabajan en esta línea, algunos de ellos subvencionados, pero la idea manifestada por algunos políticos es quitar la subvención a estos centros, ¡buen camino llevamos!
   La formación de líderes y la educación de los alumnos de altas capacidades debe ser una prioridad del sistema educativo, pues no se pueden perder alumnos con estas características que son el futuro del país.