Mi “buena noticia” de hoy se basa en que he descubierto que hay uno. Podría hablar esta semana de ese barrio sevillano de la periferia: “Torreblanca”, donde ponen en la calle una procesión distinta y distante de “la Campana”. Una procesión pobre, que sale de una parroquia pobre, de un barrio pobre. En la mesa de altar dejan un espacio para que convivan con las imágenes los alimentos que aportan los vecinos a fin de que en los comedores parroquiales coman los otros “cristos vivos”.
Mi buena noticia se podría basar en ese “Caminito del rey” recuperado para el turismo y que ha revitalizado totalmente la zona de los embalses del Guadalhorce, asolada por la emigración y la desesperanza del paro y el empleo comunitario.
Mi buena noticia de hoy se podría basar en la fundación Harena, que pone en contacto a estudiantes con personas mayores que viven solas. Les acompañan unas horas a la semana y se convierten en sus pies y sus manos.
No, no, nada de eso, mi buena noticia se basa en que he descubierto un concejal de un pequeño pueblo de Albacete, que ha podido demostrar que ni él, ni su familia, han especulado con dinero negro, ni con participaciones en empresas raras, ni han prevaricado ni recibido comisiones. Esta rara Avis, en vías de extinción, se puede visitar los días 29 de febrero de los años bisiestos en su hábitat natural. En un pequeño bosque de la sierra. Para no contaminarse.
El resto. Un montón de políticos honrados y otro montón de chorizos, van saliendo del armario, o los van sacando, a medida que alguien tira de la manta. Ya sabemos que cuando en una cama común alguien tira de la manta, muchos se quedan con el culo fuera. El trasvase de un montón a otro crece en progresión aritmética.
Cuidemos a ese político. Y permanezcamos atentos a las pantallas. Los papeles hacen recuperar la memoria a muchos desmemoriados.