La política de manos cortadas

Declaraba Zygmunt Bauman en una entrevista que “El poder se ha globalizado pero las políticas son tan locales como antes. La política tiene las manos cortadas”. Y, en efecto, los políticos de ahora mismo (aquí en España lo vemos bien claro) tienen tan cortas las miras, tan locales las palabras y tan altos los cinismos que da pena escucharlos o, incluso, oírlos como quien oye llover.
No hablo ya de los catalanes independentistas en una Europa que quiere –y requiere- la unificación de todos los países, en mundo cada día más globalizado. Hablo de las izquierdas y las derechas en general. Se olvidan, nos olvidamos todos quizás, de que el poder no está en los gobiernos locales, el poder está más allá, en no se sabe dónde, pero, obviamente, bien relacionado con todo lo que huele a gran capital. Ese club de grandes capitalistas, ilocalizables, manda en el mundo. Y, mientras, tanto, los políticos locales siguen tratando sólo de solucionar sus habichuelas y una parcelita de supuesto o presunto poder. Nada de educar al pueblo –manipularlo sí-, nada de sentar las bases de una verdadera democracia. Vivimos engañados.
Puede que los más coherentes –ideológicamente hablando- sean los “antisistema”. Mas, ¿qué solución ofrecen como alternativa? La historia nos presenta ejemplos de sistemas que cayeron gracias a teorías y prácticas revolucionarias, pero éstas implantaron otro sistema que fue peor que el derrotado, que, después, reconstituido, volvió a campar por sus fueros y sus fuerzas. No hace falta mencionar el caso.
Mientras no lleguemos a la Era Edénica –mucho le falta aún a la inteligencia humana-, la única alternativa será seguir en el sistema tratando de ir limando, paliando, recortando abusos y desigualdades por medio de un desarrollo alentado y una generalizada justicia distributiva. Ciertamente, tenemos que ir aliviando los síntomas, pero sin olvidar la causa de la enfermedad. Y eso no es posible desde las políticas regionales o nacionales, sino desde los acuerdos de todas las naciones, de todos los pueblos, de las gentes todas de la madre Tierra.