La Revalida

      Seguimos como siempre, mientras los resultados de los informes Pisa una y otra vez nos sitúan en puestos muy bajos que no se corresponden con la duodécima potencia mundial que somos, se rechazan una y otra vez las posibles soluciones e iniciativas que ha propuesto el actual gobierno y no se intenta consensuar un sistema educativo que mejore el actual, no hay que olvidar que los que hemos tenido desde la transición hasta la fecha los diseñó el PSOE.
    Actualmente está la polémica entre el gobierno saliente y las Comunidades gobernadas por el PSOE, estas últimas se  oponen a realizar la evaluación propuesta por la LOMCE que nos recuerda, aunque no sea lo mismo, a las antiguas revalidas que muchos tuvimos que superar.
    A este respecto los ciudadanos de “a pie” constatamos que se nos hace cumplir la ley aunque podamos estar en desacuerdo con ella, sin embargo nuestros políticos se permiten incumplirla porque no les gusta o por que la ha propuesto la opción contraría.  
   La mayor parte de los países europeos, que nos superan en los resultados del informe Pisa, tienen exámenes al final de ciclo y estos son realizados por personal ajeno al centro.
   Se alega que estas pruebas fomentan la desigualdad, ¿pero es que somos iguales en capacidad e inteligencia?, ¿No será que quieren ocultar resultados mediocres?.
   Nos guste o no, los rendimientos escolares varían de unos centros a otros, los factores que influyen son diversos: el tipo de barriada donde se ubica el centro, el nivel socio cultural de los padres, la gestión del colegio, el trabajo que realizan los profesores, y un largo etc.…
  Utilizando un símil para poder entenderlo, los médicos para curar una enfermedad realizan una serie de pruebas para determinar el origen y las características de la misma, una vez diagnosticada se prescriben los remedios necesarios  para curarla.
    Pues bien, en el ámbito educativo no se sigue este protocolo, no se quieren hacer pruebas para conocer los resultados, compararlos con los obtenidos por otros centros y determinar el nivel alcanzado por los alumnos a nivel individual.
    Esta información daría lugar a dos tipos de actuaciones: la primera una vez conocidos los resultados obtenidos por cada alumno, en función de ellos proponer las actuaciones necesarias si esta está por debajo del nivel medio; en segundo lugar se comprobarían los obtenidos en cada centro y al compararlos entre sí, se sabría el rendimiento educativo de cada uno de ellos.
   Esto implicaría entre otras cosas conocer si determinados colegios necesitan más recursos al realizarse su actividad en barriadas marginales, si los métodos utilizados son acordes con el tipo de alumnos que reciben, etc….
  El alumno que es inteligente a la larga siempre destacará, salvo que pierda el interés por estudiar y en este último caso es el medio donde estudia el que lo determina y estimula.
   No se me olvida un caso de un alumno que me llegó procedente de un Centro, la madre se quejaba que su hijo era muy inteligente y si embargo llevaba ya tiempo con resultados escolares muy bajos.
   Le pasé las pruebas oportunas y efectivamente comprobé que era muy inteligente y le pregunté por qué no obtenía buenas notas, la respuesta que me dio fue definitiva: “maestro para que voy a estudiar más si al final todos aprueban”.
   Por cierto ¿sabemos a qué colegios llevan o han llevado a sus hijos los líderes políticos que defienden la enseñanza pública? A lo mejor, en algún caso, nos llevaríamos una sorpresa.
   Lo más justo es que todos los alumnos tengan las mismas condiciones de partida, después cada uno  llegará hasta donde sea capaz, hay que fomentar el talento y a la vez proponer medidas para ayudar a aquellos que tienen dificultades escolares.
    Es necesario que se llegue a un consenso para elaborar un sistema educativo que atienda las necesidades de los alumnos de forma permanente y no un cambio constante de sistema cada vez que hay un  gobierno nuevo.
    La igualdad aunque nos empeñemos en decirlo no deja de ser una utopía, cada persona es única e irrepetible, unos son más inteligentes y otros menos, además de las circunstancias que rodean al alumno,  en consecuencia los resultados de unos y otros serán distintos.