La trampa saducea

Se conoce como trampa saducea la que le tendían a Jesús: fariseos, saduceos, herodianos y demás, para eliminarle. El procedimiento era siempre el mismo: Primero halagarlo con palabras enaltecedoras de sus virtudes como por ejemplo: “Maestro sabemos que eres veraz….”, para luego preguntarle si “era lícito…”: curar en sábado, pagar tributo al César, etc.
La trampa consistía en que la respuesta entrara en colisión con algún poder; si contra el poder judío, incurría en blasfemia y por tanto reo de condenación; si contra el poder romano,  se declaraba como delito de rebelión y sería condenado.
Al final “pudieron” con Él y lo crucificaron. Aparentemente triunfaron las tinieblas sobre la luz, pero no fue así.
Mutatis mutandis ocurre con el anuncio de la moción de censura al Gobierno por Podemos. Sin embargo, la trampa no es al gobierno, no, sino al PSOE. En efecto, le ofrece la posibilidad de que presente un candidato y así, si la secunda encontrará el rechazo de la gestora y una parte significativa de sus militantes y si la rechazan lo acusarán de mantener a Rajoy y PP en el Gobierno.
Recuerdo que Torcuato Fernández Miranda, el ideólogo de la Transición con aquello “de la ley a la ley”, usaba como parábola “la trampa saducea” para sacudirse a sus propios correligionarios que lo querían destruir.  
¿Qué se desea obtener con la trampa de la moción de censura? Al decir de ciertos expertos, dividir al PSOE para destruirlo y Podemos alzarse con el liderazgo de las izquierdas.
No debe olvidarse la existencia de algún Caifás de turno que diga, parafraseando lo que el Evangelio manifiesta que dijo Caifás: “Nos conviene que alguien desaparezca para  que nuestro partido alcance el poder”.
¡Qué tremendo dilema! Suerte, España.