Salafismo… Yihadismo

      Los sucesos de Bruselas han puesto nuevamente sobre el tapete quien son los autores de los atentados, corremos el peligro de culpar al mundo islámico de lo que hacen determinados miembros de grupos o sectas rechazados por la mayoría de los musulmanes, el salafismo o el yihadismo están detrás.
     La génesis de estos problemas viene de siglos anteriores; cuando dos culturas se relacionan hay una serie de influencias que intercambian entre ellas, el mundo occidental a partir de la primera revolución industrial, que le ha llevado a ser la civilización más avanzada del mundo merced los avances y descubrimientos a todos los niveles, empieza a influir en el mundo musulmán.
    Sabemos que cuando una cultura está en decadencia vuelve a sus orígenes y se hace fundamentalista y radical, pues bien a sectores del mundo musulmán les ha ocurrido esto y han aparecido estas sectas que son las que lideran todos los ataques al mundo occidental.
     Una de ellas ya apareció en el siglo IX, se trata del salafismo, este tiene su origen en la doctrina más pequeña, mas ultraortodoxa, sectaria y fanática predicada por el jurista del siglo IX Ahmad in Hanbal; impone la aceptación literal del Corán y no admite la intervención de la razón, esta doctrina queda adormecida durante siglos, pero aparece de nuevo en el siglo XVIII.
    Renace gracias a la predicación del Imam Ibn Abdu-l-Wahhab, lo hace para contrarrestar el declive que se produce en el mundo musulmán en este siglo, como consecuencia del contacto con el mundo Occidental, lo achaca al olvido del mensaje original del Islam. 
    Su resultado es el llamado wahhabismo que es actualmente la doctrina religiosa oficial en Arabia Saudita, constituye el “pegamento” de esta sociedad; sus predicadores o imanes la difunden por el mundo, los petrodólares le permiten llegar a todos sitios; el salafismo es una secta derivada del mismo aunque Arabia Saudita no promociona ni apoya a estos movimientos terroristas.
    El yihadismo es un término utilizado en Occidente para denominar a las ramas más violentas del Islam, tiene dos vertientes, una moderada o “yihad mayor” que invita a ser mejor  musulmán, mejor padre o madre, esposo, …  y otra más violenta o “yihad menor” que invita a la violencia contra los infieles y aquellos que se alejan de la doctrina del Corán.
   Fue Usama bin Ladin su líder más destacado; era un terrorista yihadista de origen saudí, miembro de la rica y poderosa familia Bin Laden y conocido por ser el fundador de la red terrorista Al Qaeda, los documentos incautados a este a raíz de su muerte, desclasificados recientemente, ya hablaban de la necesidad de atacar a Occidente como hizo él y constituir un estado islámico como así ha sucedido después con el DAESH.
   Para ambas sectas el mundo está dividido en fieles e infieles, a la mujer hay que guardarla en la casa, la música y la poesía están prohibidas, el mundo afirman que está en constante guerra. 
    Estas doctrinas han calado en algunos musulmanes, entre ellos segundas y terceras generaciones nacidas en Occidente, la causa es su incapacidad de integrarse en las sociedades donde viven en los aspectos sociales, culturales, laborales… la educación occidental ha fallado en su intento de integrarlos
    Lo que propicia estos problemas, según me contaba hace tiempo una española que ha vivido muchos años en Bélgica, son los barrios donde viven en esta ciudad y en otras ciudades europeas, estos se han convertido en auténticos guetos aislados, eso sí, con las ventajas de Occidente: educación y sanidad gratis, ayudas sociales… pero viven como en su país, en ellos la predicación de algunos Imanes radicales no controlados, la existencia de “Madrasas” en las mezquitas (escuelas coránicas) además de las redes sociales, constituyen el banderín de enganche para estos terroristas.
     La pseudo-educación “islámica” que reciben estos jóvenes que caen en las redes del salafismo, los aísla socialmente y fanatizados e instigados por los dirigentes del estado islámico, se suicidan llevándose a todos los que están cerca, piensan que de esta forma acceden a su paraíso.
   Las acciones terroristas favorecen la xenofobia y la pagan los que menos culpa tienen: los miles y miles de refugiados sirios que hay detenidos en las fronteras, además de los que mueren en el viaje a Europa, es una vergüenza ver en las noticias las difíciles condiciones en que viven, incluidos los niños que los acompañan y lo que es más lamentable, las resoluciones que ha tomado nuestra civilizada Europa enviándolos a Turquía.  
  El rigorismo, la vuelta a los orígenes del Islam predicado en su día por el Imán Jomeini hizo aparecer los estados teocráticos, hay en el mundo musulmán una guerra entre ellos; sunies y chiíes están enfrentados y Occidente también forma parte de sus enemigos, el deseo de extender la teocracia a los países musulmanes más occidentalizados lo hemos visto reflejado en Egipto, el ejército se vio obligado a derrocar a Mursi,  Túnez también está acosado por el terrorismo, Marruecos y Jordania hasta el momento se han librado. Veremos como acaba todo esto.
    Resulta sorprendente que haya políticos que afirmen que Occidente tiene la culpa de que nos ataquen y haya jóvenes que se suiciden. La prueba del algodón son los atentados en Pakistan, que suceden desde hace ya bastantes años, la última salvajada este domingo pasado que han matado a 17 niños, mujeres y otras personas por el hecho de ser infieles, cristianos por cierto, pero de estos se hacen menos eco los medios occidentales.
   Pakistán ha sido siempre un aliado de Occidente y nunca ha sido invadido, se añade además otro dato diferencial, los del Estado Islámico no solo matan a “infieles”, tambien destruyen todos los restos arqueológicos que contradicen al Corán, ya lo hicieron, hace bastantes años los talibanes, cuando dinamitaron los budas milenarios que había en un acantilado de Afganistán.
    El multiculturalismo no ha funcionado ni funciona con estos fanáticos y pensar que los van a hacer cambiar con “buenismo” no deja de ser una autentica memez o ignorancia del mundo musulmán.