(PP Torremolinos) El próximo mes de mayo Torremolinos contará con el primer parque infantil discriminatorio de la localidad. Un espacio que quedaría reservado única y exclusivamente para aquellos menores que hayan recibido su bienvenida social en ceremonia. Estos menores podrán plantar árboles que apadrinarán posteriormente y que estarán acompañados de una placa con los nombres de cada menor.
La iniciativa proveniente del actual equipo de gobierno se ha convertido para el resto de menores que o bien no hayan recibido su bienvenida social en ceremonia porque profesan alguna religión que tenga un rito específico o simplemente porque no hayan querido realizar dicha bienvenida.
¿Qué ocurrirá si la familia de uno de los menores que su hijo o hija pudiera disfrutar del hecho de poder plantar y apadrinar una árbol con su nombre? Está claro, que con el anuncio mediático que ha enviado el equipo de gobierno, la respuesta sería una negativa rotunda, convirtiéndose en casi un acto de coacción el hecho de poder disfrutar de este Jardín de Infancia que sólo está dedicado a una minoría.
Educar desde los valores democráticos no parece ser tarea fácil para el actual equipo de gobierno y no deben olvidar que la base de esa educación se arraiga en los años de un menor.
Ofrecer una educación democrática basada en la igualdad, la no discriminación y el respeto a cualquier práctica religiosa, junto a valores positivos y no excluyentes, son primordiales para formar a nuestras generaciones futuras.
En el año 2007, en la inauguración del ya famoso Parque de la Batería de Torremolinos, nacía el Parque Infantil más importante de nuestra localidad. Dentro de estas instalaciones se incluyó posteriormente el denominado “Árbol de los Chupetes”, dedicado a los niños y niñas que dan un paso más en su etapa madurativa, despojándose así de uno de sus objetos más preciados. Un árbol dedicado a todos y cada uno de los menores de nuestro pueblo e incluso visitantes, que utilizan estas instalaciones como zona de recreo y paseo, haciendo de este acto una tradición familiar. En ningún caso se ha dado lugar a ningún tipo de discriminación y son todos los menores los que tienen la libertad y el derecho para hacer uso de ella.