Un respeto

     Desde hace algún tiempo venimos asistiendo al acoso de un sectarismo radical contra las creencias de muchos millones de católicos
     Según el CIS, en la última encuesta realizada en Enero de 2015, el  69,3% de la población española se declara católica, el 1,9% creyente de otra religión, el 16% no creyente y el 10,3% atea.
    Traducido a números, el 63% sobre una población en España de aproximadamente 46.000.000 millones de habitantes, el porcentaje de los creyentes alcanza la cuantía de 28.900.000 millones de personas, es una cantidad  nada despreciable.
   Pues bien, días atrás una “poetisa” Dolors, en la entrega de premios Ciutat, en Barcelona, pagada con dinero público, ha recitado unas estrofas ofensivas para los católicos, no ha pedido disculpas incluso la alcaldesa que presidia el acto la ha apoyado.
   El Ayuntamiento de Madrid tampoco se queda atrás, basta ver lo que nos ofreció el día de Reyes: una carnavalada para desvirtuar el sentido religioso de la cabalgata; una de sus ediles, la Sta. Rita Maestre actualmente se la juzga por una actuación ofensiva contra los sentimientos religiosos, hace dos años, en la capilla de la universidad Complutense; ya veremos si en la próxima Semana Santa los ediles del Ayuntamiento nos sorprenden con un nuevo episodio de intolerancia religiosa.
   Creo que la Sra., Dolors con este tipo de “actuación” a quien más perjudica, además de ofender a los católicos, es al feminismo por la pésima imagen que da. Por otro lado siempre es a la Iglesia católica y a los católicos a quien se ataca sistemáticamente, no se hace con otras confesiones, ni deseo que se realice aunque se discrepe, pues el insulto y la violencia lo que generan es más violencia, ya sabemos  lo que le ocurrió a la revista satírica francesa Charlie Hebdo.       
   No cito más hechos aunque hay algunos más incluso recientes, parece que una parte de la izquierda más radical todavía practica un rancio anticlericalismo, siguen todavía en el siglo pasado. 
   En los países europeos de nuestro entorno estos temas están resueltos desde hace muchos años, pero como siempre España es diferente.
    Olvidan el gran papel que jugó la Iglesia al finalizar la dictadura del General Franco, fue un momento muy difícil que podría haber acabado en otro enfrentamiento civil, sin embargo los obispos dirigidos por el Cardenal Tarancón,  por cierto otro gran olvidado de la transición, orientaron y dirigieron a los católicos para aceptar y colaborar con el nuevo régimen que venía, olvidando odios y rencillas que siempre surgen en las guerras civiles, que al fin y cabo son guerras entre hermanos.
   Tampoco tienen en cuenta la gran labor de la iglesia con los más pobres y necesitados a través de sus instituciones como Caritas y Manos Unidas; ha sido y es la gran ayuda para las personas más afectadas por la crisis.
   EEUU es un país laico, pues bien en la apertura del Congreso se reza con todo respeto, igual ocurre en los grandes actos de algunas Universidades catalogadas entre las más importantes del mundo, en otros países del área occidental también se reza y se aceptan las tradiciones religiosas.
   Los católicos respetamos, como no podía ser menos, a los no creyentes, además practicamos, entre otras virtudes, la honradez, actualmente muy necesaria ante el espectáculo de la corrupción que afecta a todos los partidos.
   Durante la etapa de Felipe González se conservaron y aceptaron las costumbres y tradiciones religiosas de muchos millones de españoles, hoy por desgracia empieza a no ser así.
     Los poderes públicos deben gobernar para todos, protegiendo la pluralidad religiosa y respetando las creencias de los ciudadanos, pues pertenecen a su ámbito social y ante todo personal, en el que nadie tiene derecho a ofender o entrometerse; los que ofenden a los católicos olvidan a la gran masa de población que se declara creyente.
     Si vamos por este camino quizá, a largo plazo, podríamos acabar en situaciones conflictivas de enfrentamientos entre españoles y desvirtuaríamos lo que fue la gran concordia de la transición, que ha permitido el más largo periodo de paz y prosperidad de los doscientos últimos años.
    Los católicos actualmente pedimos un respeto a nuestras creencias y algo que debería tenerse en cuenta por algunas opciones políticas, es probable que parte del voto perdido por la izquierda moderada sea consecuencia de determinadas decisiones que no han gustado o incluso molestado a este colectivo.