Educación y Libertad

      La educación siempre ha sido un filón que han tratado de utilizar los políticos para difundir su ideología a fin de conseguir conformar una sociedad de acuerdo con ella.
      La utopía a que tienden determinadas ideologías que, teóricamente, nos van a proporcionar una vida mejor, es inevitable. El problema es que ya está todo inventado y sabemos cómo funcionan después esas sociedades.
      Uno de los ejemplos dignos de estudiar fue la extinta Unión Soviética. Durante más de ochenta años fue difundiendo su ideología en sus escuelas. Al final, este “paraíso socialista” cae por diferentes razones y pone de manifiesto que, a pesar de querer controlar la sociedad a través de la educación, no ha funcionado.
     Su planteamiento en la educación de la ciencia y tecnología sí funcionó; la causa es muy sencilla, la ingeniería, la medicina, las ciencias exactas,…  no se pueden  contaminar con la ideología.
     En España no nos hemos librado de esta tendencia. Los partidos de izquierda y extrema izquierda llevan tiempo intentando influir en las nuevas generaciones a través de la escuela.
     Los ejemplos son múltiples, por ejemplo: en la asignatura  “Educación para la ciudadanía” se incluye como modelo moral la ideología de Género. A[ este respecto unos padres solicitaron que sus hijos quedaran exentos de esta asignatura ya que no querían que sus hijos fueran influenciados por esta ideología. Llegaron incluso al Tribunal Superior de Justicia de Andalucía. La Sentencia de 30 de abril de 2008 (recurso 519/2007) (BDB TSJ Andalucía (Sevilla) 7613/2008), señala en uno de sus apartados lo siguiente:
    “La afirmación de que los derechos humanos dependen del contexto, o de la coyuntura histórica, y son susceptibles de ser creados o de ser destruidos, es un postulado ideológico (no jurídico) que, como tal, no está incorporado en la norma constitucional. Como también lo es la llamada «ideología de género»”.
    La sentencia, como vemos, es determinante y rechaza la pretensión de adoctrinar. Los  derechos humanos no dependen del contexto,  sino que están ya definidos incluso por las Naciones Unidas.
     Nuestra Constitución consagra el derecho de los padres a educar a sus hijos en aquellos valores que estimen oportunos. En Europa y EEUU es así,  y los políticos deben dejar abiertas las puertas a las diferentes opciones educativas pues vivimos en una sociedad plural.
     La verdadera libertad educativa es la que permite elegir un centro con ideario laico o religioso, o bilingüe, o con educación diferenciada,…  De acuerdo con estos principios no es de recibo por ejemplo, la imposición del catalán a todos los escolares de Cataluña en la enseñanza pública, ni la utilización de ésta, para adoctrinar a los niños en la idea de la nación catalana, aunque después los que predican esto lleven a sus hijos a selectos colegios privados.
    Así el Sr. José Montilla, el Sr. Oriol Junqueras, el Sr. Artur Mas e incluso la Sra. Pilar Rahola  llevaron  a sus hijos a colegios privados,  en ninguno de ellos se aplicaba la “inmersión lingüística”. También ha ocurrido con los hijos de otros políticos del resto del estado.
    El sistema educativo debe ser  instrumento de movilidad social, que permita a los alumnos de familias con pocos recursos, pero con talento, llegar todo lo más lejos desarrollando sus capacidades. Para ello, necesitamos facilitar la movilidad de los alumnos.
     Este planteamiento choca con la decisión de escolarizar a los niños en el Centro más próximo a su domicilio. Si la barriada es marginal, en el Colegio el niño continua en el mismo gueto, la solución mejor es crear el “distrito único”. ¿Qué permitiría? Sencillamente que cualquier padre pudiera llevar a su hijo, siempre que hubiera plaza, al colegio que estime oportuno aunque esté alejado de su domicilio. Este sistema está establecido en la Comunidad Madrid desde hace algunos años.
    Durante el Gobierno de Felipe González, se permitió la coexistencia de varios sistemas educativos subvencionados. Actualmente se quita la subvención a los Centros de Educación diferenciada, cuando es una opción muy apreciada y desarrollada en muchos países europeos y se priva a los padres de esta opción, salvo que tengan dinero.
   Una de las soluciones de las que se habló durante la transición fue el llamado cheque escolar, este sistema fue ideado por el Nobel de Economía Milton Friedman, de la Escuela de Chicago. Actualmente, lo aplican los EEUU, Suecia y Chile. La Comunidad de Madrid presidida por Esperanza Aguirre en la Educación Infantil también lo aplicó y se sigue aplicando.
  El cheque escolar permitiría dos cosas: en primer lugar una mejora del sistema educativo, ya que los padres elegirían para sus hijos el colegio que consideraran mejor, los centros que sistemáticamente no fueran elegidos les obligarían a “espabilar”
   En segundo lugar igualaría a los que tiene menos recursos con los que más tienen, pues podrían elegir ambos grupos, el colegio que consideran más adecuado o con mejores resultados para sus hijos, al disponer todas las familias de los recursos económicos necesarios.
    Ojo, no se trataría de dar dinero a las familias, sino de proporcionar un documento que presentado en el Colegio elegido, la administración expedidora del mismo abonaría la escolarización del alumno.