Se sigue ampliando la nomina de los actos festivos que los no creyentes quieren tomar de las costumbres cristianas. Pero, ojo, teniendo buen cuidado de eliminar todo lo referente a Dios de forma radical. Se comenzó con las bodas, se pasó por los bautizos, las comuniones, confirmaciones, culto a los difuntos y entierros civiles y, finalmente, por la brillante idea manifestada por uno de los próceres políticos de nuevo cuño. En su discurso de cierre de campaña comentó que él era ateo, faltaría más, pero que pasaría las navidades cantando villancicos en familia.
Supongo que ya se habrán homologado títulos como “los peces en el río van a la huelga”, “a la insumisión civil pastores”, “noche de paz tensa en la puerta del sol” y “dime niño a que partido perteneces”. Permanezcan atentos a las pantallas. Pronto los podrán ver y oír.
La buena noticia de hoy también es musical. Hace unos días no daba crédito a lo que escuchaba a través de una emisora de radio. Un paciente hacía pequeñas operaciones matemáticas y tocaba el saxofón, bastante entonado, mientras era sometido a la extirpación de un tumor en su cerebro. Los datos obtenidos, en plena lucidez, han permitido a los cirujanos del hospital de Málaga, antiguamente denominado “Carlos Haya”, poder operarlo sin dañar las zonas que se ocupan de la música y las “cuentas”. Un auténtico milagro que habla mucho y bien de la calidad de la medicina y la cirugía malagueñas.
La presentación del proceso por parte del equipo que lo ha operado, amenizada por la música que interpretaba el paciente con su saxofón, me ha sonado como un auténtico villancico de esperanza. Un ejemplo más de la capacidad que tiene el ser humano de ayudar y ayudarse poniendo en marcha toda su inteligencia. Este es un milagro más de los que se nos sorprende cada día. Una constatación de la presencia de Dios entre nosotros en forma de memoria, inteligencia, voluntad, constancia y corazón.
Felicidades a todos los que hacéis el bien a los demás. Y a los que no sabéis o no podéis, fuerza para llevar la paz a nuestro alrededor, lo que nos hará ser bienaventurados por méritos propios.