La buena noticia. La historia no engaña

       Estamos finalizando el año 2015. Esto significa que hace esos años aproximadamente, (distintos calendarios por medio), nació en Belén de Judá Jesús, el hijo de María y José. La existencia histórica de Jesús está documentada suficientemente por algunos textos de la historiografía romana: Tácito: Annales 15,44; Suetonio: Vita Claudii 25,4; Plinio el Joven: Epístola 10,96; Flavio Josefo: Antiquitates judaicae 18,3 y 20,9.
      Decía Tácito en los Annales: “aquel de quien tomaban nombre, Cristo, había sido ejecutado en el reinado de Tiberio por el procurador Poncio Pilato”. Así mismo Flavio Josefo recoge en las Antiquitates judaicae: “En aquel tiempo apareció un tal Jesús, hombre sabio, si es que puede llamársele hombre: era efectivamente autor de obras prodigiosas, el maestro de los hombres que reciben la verdad con alegría, e indujo a muchos entre los judíos y también entre los griegos (a ser sus discípulos). Se pensaba que fuera el Mesías; pero no lo era, a juicio de nuestros jefes. Por todo esto, Pilato lo crucificó y lo hizo morir. Los discípulos que antes lo habían amado no cesaron de proclamar que se les había aparecido al tercer día de la muerte nuevamente vivo. Los profetas divinos atestiguaron y predijeron estas cosas y miles de otras maravillas de él. Hasta ahora, el grupo de los cristianos, así llamados por su causa, no ha desaparecido todavía”. Y aquí estamos. No hemos desaparecido todavía.
      Pienso que para todos, creyentes o no, lo importante es quedarnos con el mensaje de Jesús. Un mensaje de paz, de amor y de fraternidad. Por eso me parece que el deseo manifestado en todo el Evangelio de paz para la humanidad, es una buena noticia para los hombres (y las mujeres) de buena voluntad.
    Dice la historia que Jesús existió. Si alguno no cree en su divinidad que no olvide su mensaje, que es innegable, y el de tantos otros que han vivido y pasado por el mundo imitándole y haciendo el bien, aunque hayan perdido la vida o la fama en el empeño. Mientras por alguna circunstancia la tristeza quiere invadirme, no tengo más remedio que proclamar que vale la pena ser seguidor de ese gran niño-Dios que te permite seguir luchando por un mundo mejor. Ojalá que todos nos convirtamos en Inocentes.
     Feliz año 2016 a todos.